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lunes, 3 de diciembre de 2018

CHAPEKA FRUTO DE ESTRELLAS EN PALABRAS DE VÍCTOR CARVAJAL

Resultado de imagen para VICTOR CARVAJALVíctor Carvajal, escritor chileno, con estudios en Arte Dramático en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile y Publicidad en la Universidad Técnica del Estado. Narrador, dramaturgo, autor de numerosas obras que abarcan temas de corte social, de la realidad de nuestra tierra y las problemáticas de grupos sociales de diversas etnias de Chile. 

El siguiente comentario de Víctor es en referencia a su lectura del libro ChapeKa Fruto de estrellas.

 “Sandra, leo atentamente esta nueva Chapeka. Aún no termino mi primera lectura, intuyo que haré más de una. Puedo sí, compartir mis primeras impresiones, porque este personaje entrañable lo pide. Y es muy grato compartir su día a día. El formato del libro lo encuentro un tanto pequeño. Como libro de bolsillo. Pero me agrada el papel, agradable de observar, el tamaño de la tipografía y, por sobre todo, la generosidad de los espacios en blanco. Esos ricos silencios que invitan a meditar lo leído. Es una adolescente muy especial que conquista. Invita a ser parte de su seriedad y de su humor, chispeante, lúdico, y a veces exquisito. Suspendo en este punto. Perdón. Hora de almuerzo… 
Sorprende a ratos su madurez, su entorno, donde se presentan los aspectos más relevantes de la vida, también la muerte. Las ausencias temporales y las definitivas. Y todo este ambiente familiar tachonado de estrellas y de cielos abiertos y cerrados, bajo ellos deambulan personajes tan espontáneos, sorprendentes, que no se achacan ni achican con nada. Son gentes sencillas y complejas que no se ocultan ni disfrazan, que no especulan, menos alardean con signos ni manifestaciones mentirosas. En la adolescencia, pareciera, que lo más valioso es la transparencia y lo auténtico, y esta Chapeka, despierta mi envidia, porque vive rodeada de valores como éstos. Sus padres son choros, y se codean con gente espontánea y auténtica. Nadie, ninguno de ellos aparenta lo que no es. Se quema el asado del dueño de casa y qué? No hay problema. En lo personal, para mí, sería un desastre. Qué? Pedir pizzas? Y esos huéspedes espaciales? Sencillamente se apoderan del césped de la casa con sus carpas y del cielo estrellado con sus miradas y conocimientos. Notable. Esta novela enseña tanto bien de la buena vida, con estilo humano, sin caretas, ni dobles intenciones. Todo el espectro social posible se hace presente y la naturalidad campestre a su gustó. Un gusto está lectura, ya quiero regresar a ella, es casi adictivo. Gracias. Final inesperado, fresquito como jardín bajo el rocío. Estimulante, de qué modo feliz te refieres a la adolescencia. Y yo que le tengo tanto miedo. Felicidades. Tu Chapeka es de una frescura reconfortante. Gracias. Un abrazo.” Santiago, noviembre de 2018.

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